El largometraje que reconstruye la trayectoria de Mötley Crüe, una de las bandas más conocidas del glam metal, fue dirigida por Jeff Tremaine, conocido por sus trabajos con la saga “Jackass”, la cual incluye la serie de MTV y otras cinco películas. La última producción Tremaine se basó en la autobiografía oficial del grupo oriundo de California para acercarnos la historia de vida de cada uno de los integrantes originales pasando por la fama y los excesos que trajo aparejado el éxito del conjunto y terminando con las grandes dificultades que tuvieron que atravesar a causa de la vertiginosa vida que llevaban sus miembros. Todo intercalado con conciertos y los hits más conocidos de Mötley Crüe.

La película se enfoca principalmente en el aspecto estereotipado de “sexo, drogas y rock and roll” de la banda y, por ende, no ahonda demasiado en su trabajo compositivo y creativo. En este sentido, nos encontraremos con numerosas imágenes cómicas, morbosas, violentas e irracionales, las cuales recuerdan a la saga “Jackass” y entre las que se incluye una escena con el reconocido Ozzy Osbourne. Si a esto se le combinan diferentes secuencias dramáticas y otras tristes, es factible decir que el espectador se encontrará con todo tipo de emociones encontradas, las cuales pasan por ver el aspecto más “animal” de los miembros de Mötley Crüe, como también el lado más humano de cada de uno de ellos cuando tienen que superar sus diferentes obstáculos personales y grupales. Tal vez uno de los aspectos más flojos del largometraje es el poco parecido que tienen los actores principales con los miembros originales de la banda.

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